21st - 31st January 2019       #gibchess

 

Sorpresas con sello femenino

by Leontxo Garcia

 

 

Seis mujeres puntuaron frente a rivales superiores en teoría en la tercera ronda

SERVICIO DE PRENSA. Gibraltar

Las estimaciones más fiables indican que en el mundo hay una mujer ajedrecista por cada catorce hombres. Pero en el Tradewise Gibraltar Masters esa proporción baja a una jugadora por cada seis varones (46 sobre 276 participantes). Y, como es habitual cada año, sus resultados sorprenden: seis de ellas puntuaron en la 3ª ronda frente a rivales que debieron ganarlas, en teoría.

La más destacada es la georgiana Nino Batsiashvili, de 30 años, 78ª del escalafón inicial, quien forma parte del grupo de siete líderes (con tres puntos en tres partidas) tras ganar al temible ruso Grigori Oparin, de 20 años, 33º cabeza de serie del torneo. Los otros seis líderes son Hikaru Nakamura (EEUU), Nils Grandelius (Francia), Jan Duda (Polonia), David Howell (Inglaterra), Mijaíl Antípov (Rusia) y Benjamin Gledura (Hungría).

De las seis sorpresas femeninas, dos fueron victorias. La española Sabrina Vega derrotó al chileno Rodrigo Vásquez. Los cuatro empates contra pronóstico fueron: Mariya Muzychuk (Ucrania)-Sethuraman (India); Dinara Sadvakásova (Kazajistán)-Moussard (Francia); Motylev (Rusia)-Pía Cramling (Suecia); y Natalia Zhúkova (Ucrania)-Ibarra (España).

Otros dos resultados llamativos son el empate del prodigioso niño indio Praggnanandhaa, de 12 años, con Nigel Short, subcampeón del mundo en 1993, y el del veterano español (con bandera sueca) Juan Manuel Bellón, de 67, con el venezolano Eduardo Iturrizaga, 22º cabeza de serie.

Fue el organizador del torneo, Brian Callaghan, quien tomó la decisión de invitar a muchas mujeres de élite desde las primeras ediciones para romper la imagen muy masculina del ajedrez. Los resultados le han dado la razón, no sólo en cuanto a lo que ello aporta al magnífico ambiente que rodea al torneo, sino también en el terreno puramente deportivo: lo que ocurre cada año en Gibraltar confirma la teoría de que si el ajedrez se enseñase por igual a niños y niñas en todo el mundo, pronto habría muchas mujeres entre los cien mejores, y no sólo una, como ahora.